La situación de partida
Soy Jorge, 36 años, analista de datos en Valencia, sueldo de 2.800 € netos. Hace 3 años me cansé de tener el dinero en la cuenta perdiendo valor con la inflación y decidí dar el paso a la inversión. Pero nada de acciones individuales ni trading: inversión pasiva y ya.
El 92 % de los fondos de gestión activa en España no supera al índice de referencia a 10 años, según el informe SPIVA. Invertir de forma pasiva, además de más barato, suele dar mejor resultado.
Mi filosofía: invertir tiene que llevarme menos tiempo al mes que hacer la compra del supermercado. Si necesita atención constante, no es para mí.
Mi cartera y su evolución
Diseñé la cartera con la calculadora de inversiones y la mantuve sin cambios durante 3 años.
- Distribución: 75 % MSCI World, 15 % mercados emergentes, 10 % bonos globales.
- Aportación: 600 €/mes el día 5, automático. Sin mirar el mercado.
- Comisiones totales: 0,22 % anual (solo el TER de los fondos).
- Rebalanceo: una vez al año, en enero.
Año 1: +14,2 % (buen año bursátil). Año 2: -3,8 % (corrección en verano, recuperación en otoño). Año 3: +12,1 %. Media anualizada: 8,7 %. Ese año 2 fue una prueba de nervios, pero mantuve las aportaciones.
Los números después de 3 años
Capital aportado: 21.600 € (600 x 36 meses). Valor actual de la cartera: 25.400 €. Ganancia: 3.800 €.
Capital aportado: 21.600 €. Valor actual: 25.400 €. Rentabilidad total: 17,6 %. Rentabilidad anualizada: 8,7 %. Tiempo dedicado al mes: 5 minutos. Comisiones pagadas en 3 años: 98 €.
El momento más difícil fue el verano del año 2, cuando la cartera bajó un 12 % en dos meses. Vi cómo se esfumaban 2.200 € de ganancias. Pero no vendí. Seguí aportando. Tres meses después, no solo recuperé sino que estaba mejor que antes.
Si proyecto estos resultados a 20 años más con 600 €/mes al 8 % anual, llegaré a 398.000 €. Habré aportado 165.600 € y el mercado habrá puesto 232.400 €. El interés compuesto hace el trabajo pesado.