La situación de partida
Somos Diego (32) y Marta (30), vivimos en Zaragoza. Ingresos conjuntos: 4.200 € netos. Cuando nos juntamos hace 5 años, nuestro patrimonio neto combinado era literalmente cero: 2.000 € en la cuenta pero 2.300 € de deuda en una tarjeta.
El patrimonio neto medio de los hogares españoles de 25-34 años es de 14.600 €, según la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. Llegar a 100.000 € nos colocó en el percentil 90 de nuestra edad.
No ganábamos fortunas ni teníamos herencias. Lo que sí teníamos era un plan y la disciplina para seguirlo.
El plan de acción
Lo primero que hicimos fue calcular nuestro patrimonio neto real. Activos menos deudas. El número (negativo) nos motivó más que cualquier libro de finanzas.
- Año 1: pagar la deuda de tarjeta (2.300 €) y crear fondo de emergencia (6 meses = 10.000 €).
- Año 2: empezar a invertir 1.000 €/mes en fondos indexados (70/30 renta variable/fija).
- Años 3-5: subir aportación a 1.200 €/mes conforme subían nuestros sueldos.
- Revisión trimestral: cada 3 meses actualizábamos el patrimonio neto y ajustábamos la estrategia.
Tasa de ahorro media: 35 % de los ingresos. En euros: 1.470 €/mes. Vivíamos bien, pero sin derrochar: alquiler compartido (650 €), cocinamos en casa, coche antiguo pagado, vacaciones en España.
Los resultados
5 años después, nuestro patrimonio neto suma 103.400 €. Desglose: 62.000 € en inversiones, 15.000 € en fondo de emergencia, 8.000 € en cuentas corrientes y 18.400 € en un plan de ahorro para la entrada de un piso.
Patrimonio neto año 1: 7.700 €. Año 2: 26.100 €. Año 3: 51.800 €. Año 4: 78.200 €. Año 5: 103.400 €. Crecimiento acelerado gracias al interés compuesto.
Lo que más nos sorprende es la aceleración. Los primeros 50.000 € costaron 3 años. Los siguientes 50.000 €, solo 2. El interés compuesto empieza despacio pero luego vuela.
De los 103.400 €, unos 15.200 € son rentabilidad pura de las inversiones. Dinero que no aportamos, que generó el mercado por nosotros.